miércoles, 3 de junio de 2026

De una ilusión, Sado de lexos.

 Me parece igual a un Dios

Aquél que a tu lado se sienta,

Y recoge toda tu atención

esbozando un simple tono de voz más alto.

Con un sólo apretón de mandíbula,

Con un sólo sonar,

Te atrapa y te embelece.


Ese que con sólo reclinarse 

Y con hacer una mueca leve,

Te hace suya sin tocarte ,

Gobernándote de dentro hacia fuera,

Como si las mujeres o el mundo fuesemos territorio de conquista.


Me parece igual a un Dios,

Ese, que entre sus brazos te posee

Y recoge el universo entero en ese hueco tan minúsculo,

-Porque, por si no lo sabes, 

Virgencita mía:

"Vestida mides metro y pico,

Pero desnuda eres infinita."-


Me parece igual a un Dios,

Aquél que por los rincones más oscuros de tu cuerpo, te observa,

Pero que también muerde los vértices donde más te impacta la luz.

El brillo de tus ojos,

El bello de tus manos,

Tu ser al completo.


Aquél sobre quién te acuestas sin preguntar,

Me parece sin duda igual a un Dios.

Ese que encierra su olfato en tu pelo

Y sí siente,

Como en una reacción parasimpática,

Que se le ha metido la primavera por dentro.


Pero tú no eres mía,

Y junto a ese Dios,

Desde la tierra te observo,


Te veo en las estrellas,

Te noto en los atardeceres,

Y en posición de plegaria pido por ti,

Y no por mí:


Porque tú Dios sea benévolo y amoroso,

Y porque sería una blasfemia,

Desafiar a dios,

por un pecado como este.

02:00 de la mañana, Colón.

 
Miro atónita 
Un camino que levanta polvo
Y que fue 
Como un tiro en la femoral.

Que a lustros acaba,
Tan lejos y a tanta distancia,
Que no veo el final,
-Y eso que vengo por él-

Como un vaho todo ese humo terrario se queda atrás,
Y camino,
Como dejando una estela,
De todo ese mundo de atraco o muerte,
De voces que me llegan en eco,
De tonos que no recuerdo
De llamadas que no llegaron
 
Y de una vida,
Que parece ser, 
Que sí viví.

Allí donde la inspiración se quedo atrapada,
En una pena,
En la tristeza,
Hoy resurge como un fénix de lo que fui,
Hoy renace todo lo que había muerto.

Sale por la puerta al ruedo
Con toda la fuerza,
Con toda la furia 
Que había en mí,
Pero parecía dormida.

Esa que me guío silenciosa 
Y que entre lágrimas tiró,
De este cuerpo,
Porque el corazón aún no sé dónde lo tengo,
-o donde se quedó-

Ya no queda agua marina en el recipiente,
Ya no queda dolor,
Pero ahora:
Un silencio que ensordecedor lo recubre todo,

Esta burbuja que me rodea y que es, como un submundo:
Como una isla que solo hábito yo,
Me envuelve,

 Y ya no quiero, apostar a cualquier color,
Exponerme tras un escaparate como un producto,
Mostrar rebaja,
Hoy quiero que el precio este a la altura y en esa idea:

Aquí la soledad,
Las conversaciones a dos voces en un hilo familiar,
Que no es familiar,
Son de lo que queda de lo que un día fue familia
Y definitiva,
Absoluta
Y tristemente,
Lo que queda de mí.





sábado, 17 de enero de 2026

14 pasos atrás.

Si me preguntan por tí:

Diré que no te conozco,

Y que si te conocí,

Debió ser en otra vida.


Que no entiendo de tus manos,

De tus muecas de risa,

Ni de tus ojos de pena.


Que no conozco el nombre de tus padres,

Ni a ellos,

Tampoco el color natural de tu cabello;


Si me preguntan, les diré:

Que no sé el significado de tus tatuajes,

Ni de tu pasado,

Ni hacia donde enfocas el futuro;


Les diré 

Que no sé hacia que lado de la cama duermes,

Ni de tus miedos,

Ni de tu canción favorita:

Que no sé y que no me interesa,

Quién estuvo antes,

O quién estará ahora;


Miraré tu foto con ojos de extraña y les diré:

Que no te conozco.

Y que siendo más precisa,

Ni tan siquiera te conocí.


Si me preguntan por tí, diré:

Qué no sé, pero que ahora respiro.

Que duermo completas las noches,

Y que puedo hablar porque no está esa respuesta inquisitora que siempre tienes,

Que ya no te ruego la extrema unción,

Que me enamoré de la vida,

Y que por fin no me siento culpable sólo por ser yo.


Si alguien se cuestiona qué pasó, les diré:

Qué no sé, que no estuve ahí, ni aquí, ni allí,

Y tampoco contigo,

Que no existen recuerdos a media luz,

Ni una anécdota graciosa que me agüe los ojos.


Si me preguntan:

Les enseñaré mi cuello, sin tu soga.

Les diré que me marché para nacer,

Y que al nacer de nuevo entonces,

en esta vida no te conocí.



Que por fin se acabó morir de pena,

-Porque aquello no era morir de amor-

Que ya no sé, que no me importa, que ya no quiero y que nunca debí,

Cuidarte,

Con el cuerpo mío.






sábado, 31 de mayo de 2025

A 14 pasos.

Cuando el día amanece y abro los ojos,

en una habitación en la que nada más quedamos tú y yo,

y solo se ve oscuridad.

donde ni alzando la vista veo el celeste nocturno,

ni sus luciérnagas que como magia he visto

alumbrar el telón lúgubre de este techo que nos acoge,

entonces,

solo entonces:

en ese instante de recuperar la consciencia:

te descubro.


Encuentro las estrellas en tu hombro derecho

y sonrío, entendiendo:

que las luces del firmamento no importan 

si son las que se dibujan en tu cuerpo 

las que puedo ver de manera mas cercana.


Allí, en tu estado de semi-inconsciencia.

entre lazo mis dedos hinchados,

por la parte posterior de tus manos,

y solo veo, en un movimiento lento,

como abres y cierras las garras, 

para arroparme el pulso.


Allí donde solo un corazón late, 

(porque se vinculan los nuestros)

donde la forma de tu cuerpo,

marca el recorrido del mío

no queda espacio para ninguna lámina que por fina que sea

pueda separarte de mí.


Te veo dormir,

observo de cerca la forma de tus labios, 

y con los míos te acaricio la cara,

intentando no despertarte,

y haciendo después, 

lo mismo con el afuera de mis dedos,

generalmente heridos,

busco la cura en tu carne.


cuando te miro entonces, 

pienso de donde vienes.

qué aires rozó tu cara 

cuando yo ni siquiera te conocía,

qué aguas, qué soles, qué golpes

te tocaron antes que yo.

qué es eso que te duele y que no cuentas a nadie.

qué es eso que querías y que cambió con el pasar del tiempo.


Cómo cantabas cuando eras una niña,

o de qué color eran los tacones 

que seguro te ponías cuando aún no eras una mujer pero ya jugabas a serlo.


Cómo fue tu época escolar,

en qué clase te dormías,

o si es que acaso divagabas como yo

creándose así una lucha más tarde con las lecciones que perdías de la escuela.


Vengo de lugares oscuros y es por ello que no me asusta la noche.

los espíritus que vagan a todas horas,

la sangre,

el estiercol,

Nada me asusta.


Pero si me levanto antes de ti y te descubro.

si antes de tus ojos, se abren los míos.

y puedo pararme a mirarte:

Son miles los demonios que me invanden,

que me aterran:

que me ahogan, 

solo de pensar que tras una luna,

también podría perder tus estrellas.


Que una tarde,

Puede no ser tu compañía la que acompañe a mi café,

Que en una boda, en una fiesta, en un a solas,

No va a ser tú cuerpo,

El que se pegue a mí para arrancar a bailar.


es por ello que si amanezco primero, 

me vuelvo a recostar, 

escondo mi cabeza en tu espalda,

y siempre me vuelvo a intentar dormir.

Para dejar de imaginar,

Que un día te puedes marchar,

Y no volver a regresar.

lunes, 19 de mayo de 2025

Metamorfosis temprana.

Debajo de este pecho ya no queda una coraza
(aquél superlativo de corazón...)
si no, un tumulto de tristezas que se unen entre ellas
como si velcros llevaran.

Una memoria que todavía me conecta con aquél tiempo
que estoy convencida que un día viví,
y por ello, todavía, un lugar en que soy feliz,

En esta laguna ya no quedan aguas,
pues lo que mana:
son lágrimas atragantadas
que ni siquiera mojan,
solo pinchan como agujas al meter la mano,
como cristales al caminarles por encima...

Quizá y a mi pesar, el humo negro de un cigarro,
una pausa en un baño para romper a llorar,
un susto cualquier noche en cualquier lado,
un pecho que parece romperse del latir que esconde.

Pero ya y desde hace tiempo:
No la caricia,
no el desaliento por correr en el campo,
el grito para acudir a comer,
la mesa llena,
la magia navideña,
o los azares del destino al llegar el fin de semana.

Ya no el sueño y el dormir,
ni la mochila botando en la espalda,
ni las meriendas de colegio,
ni las pegatinas que allí se cambiaban.

Ya no.
No hay atención para estas fiebres,
para este daño,
para este dolor.

Ni tijeras para las madreselvas que anidan por dentro,
ni alcohol porque el bar está cerrado,
ni aquella frutería.
(La frutería...)

Ya ni siquiera poemas,
porque el poeta solo escribe triste o enamorado.
Pero el trabajador trabaja triste y enamorado.
porque el trabajador trabaja cuando no escribe
e incluso mientras lo hace.

Porque el niño se transforma en trabajador.
y dentro de esa concepción vitalicia le arrebata el tiempo
desarrollando así, 
la metaformosis temprana.


martes, 11 de febrero de 2025

Como quisiera que lo vieras.

Esa mujer no daba para más.

Dormía poco y me abrazaba con los brazos caídos,

Le adornaban como balcones los ojos dos profundas ojeras,

Y se le secaban los labios de llorar.

Sentía mucho, pero parecía no quedar sin batería,

Y se peinaba el flequillo cada día de una manera distinta,

Porque no tenía tiempo ni para la rutina.


Ese alma no daba para más,

Y aún así me besaba con los ojos inundados de amor,

Me acompañaba de madrugada y siempre tenía palabras de consuelo para mí,

Se quedaba dormida escuchándome y me pedía perdón,

Porque no daba para más.


Había vivido en el suelo un tiempo,

Porque no daba para más,

La habían internado un par de veces,

Porque no daba para más.

Porque este mundo ruin llegó antes que yo,

Y a aquel corazón puro lo damnificaron irreparablemente.


Me contaba de su vida y siempre sentía que me escondía algo,

Se tumbaba a mi lado,

Con las costillitas pegadas al colchón y el abrazo rodeándome,

Y aunque no daba para más,

Me lo daba todo.


Nunca me paré a mirar,

Nunca supe de las noches en las que desesperada por mí, se sentaba a hacer esquemas sobre cómo quererme mejor,

Cómo hacerme ver más de lo que sentía,

Y eso que no daba para más.


Siempre tenía algún chiste nuevo,

Siempre tenía algún gesto para hacerme reír,

Para qué dejara de llorar,

Y eso que no daba para más.


Me enseñó mil caminos,

Algunos poemas,

Algunas cosas que escribía como si fuera una profesional en ello,

Y yo quedaba patidifusa solo al asomarme al abismo de su lírica,

Y eso que me quedé a las puertas,

Y eso que ella no daba para más.


Tuvo miedo.

De morir.


Y saco fuerzas de donde ya no quedaban esperanzas de vida,

De donde ya no quedaba un motivo,

De la nada más negra y más absoluta,

Se levantó de la esquina en la que se había sentado y caminó sin fuerzas,

Sin aire,

Sin un propósito que no fuese no desfallecer,

Y eso que no daba para más.


Me recogió en sus brazos,

Y me entregó su cuerpo,

Y creo que nunca jamás me paré a contarle las marcas que el paso del tiempo le dejó en él,

Creo que nunca me percaté demasiado bien de las cicatrices,

Porque me pareció suficiente escuchar lo que quería contar,


Y me perdí los motivos,

De qué no diese para más.


Esa mujer me ama.

No pudo con mis golpes encima de la cicatriz,

Qué tenía por debajo otra, y otra y otra...

Y se marchó,

Porque no daba para más.

Y tenía miedo de morir.

miércoles, 15 de enero de 2025

Hoy me miré y me cansé de no reconocerme.

Siempre te creí, Antonio.

Con aquello de ¨Caminante, no hay camino, se hace camino al andar¨

pero me quedó la duda de, entonces,

¿quién sembró aquellas flores y a sus espinas allí donde todo lo baña el horizonte?

¿Por qué aquí todos los espantapájaros parecen haber sido apaleados?

¿Por qué los forasteros que me cruzo parecen venir de una guerra de la que no hablan?


El dolor en este albero longitudinal es como una hidra de siete cabezas,

como hiedra venenosa,

o como un salpullido:

Porque hiere, pero la enfermedad va casi por dentro.


No quiero imaginar lo que me espera:


Si aquí no hay hijos de la mar a los que imitar cuando parta en mi último viaje,

Si aquí hay solo sirenas que me arrancarían la piel a jirones y dejarían solo lo seco de mi cuerpo.


Si aquí ya nunca hay Luna,

pero no cesa la noche.


Si me hiela los huesos el calor de un abrazo y siento,

en plena flor de la vida,

que en el interior me ruedan, empujadas por el viento ardiente:

barrillas que rompen el silencio de un lugar,

en el que nunca hay nadie.


Yo sé, Antonio:

Ya sé, que el pasado nunca vuelve.

y que aún así lo espero con los ojos inundados porque solo quedo yo;


Porque ¨los que están siempre de vuelta son los que no se han ido a ninguna parte¨

y yo no me moví del lugar en el que me dejaron esperando,

porque ¨ahora venían¨


A veces me asusta,

este silencio,

pero cada vez más lo necesito.


A veces me asusta,

el sonido de unos pasos que se alejen a la nada,

porque sean los míos.


Porque se vayan en soledad de este mundo.

Y no dejen en él más que un eco

hasta que desaparezcan.